Un grito corta la noche,
Un sollozo que es la aurora de la desesperación
Tu ausencia, tu indiferencia mi mas terrible condena
Un grito se eleva en la madrugada,
Un grito sin voz del hombre que te amó.
Arrastrándose desvalido hacia el final de esta jornada
Derrotado y demente
Sangrante y desfalleciente
No pudo continuar más,
Ha alcanzado el límite de su resistencia.
La drenaste, cuando tu clamor fue para aquel.
Y, aunque ese endriago a ti no acudió,
La lagrima por tu mejilla resbalo,
Tu corazón a él su amor prodigio.
Y yo impotente tan solo pude ser testigo de tu perdición.
Padeciendo una lenta, total y simbólica aniquilación,
Sin importarme ninguna redención.
Estoy desangrándome, me estoy muriendo;
Sin embargo, tu estas dejando de existir, te estas diluyendo.
Yo puedo renacer aun en otro cuerpo y otro tiempo y lugar
Probablemente, tú más ya no pasaras.
Y eres necia por que todo lo tuviste, solo que no quisiste mirarlo
En cambio yo nunca tuve nada, solo que yo sí lo sabía.
Ahora nuestro suplicio es enteramente igual,
Con la diferencia que el mío pronto terminara,
Y el tuyo no ha hecho sino comenzar.
Estoy desquiciada mente mal,
Pero amor, tu estas desahuciadamente peor
Aun así, créeme no te guardo rencor.
Aunque de mi te alimentaste
Y a sus pies, como ofrenda quisiste arrojarme
No buscare venganza alguna que me retribuya,
Al contrario te prodigare incluso refugio
Cuando sientas que la embestida del Orden te destruya.
Estoy en paz, encaro el nuevo día
Pues la pureza de mi sentimiento me ha redimido
En cambio en ti, se habrá corrompido, se habrá podrido
Aun así ahí estará mi mano para sostenerte
Y ser para siempre tu amigo.
ANDRASITO
